miércoles, 10 de diciembre de 2008

Rimas de una vida cualquiera

Desde que naces aprendes. Aprender rima con crecer, y eso es algo inseparable. Creces y te desarrollas, al lado de unos padres que intentan vorazmente que no te falte de nada, que cuidan de tí cada segundo, que secan de tu dulce cara cada lágrima que derramas.


Derramar rima con amar, y eso es algo que sin quererlo, pero al mismo tiempo sin dejar de intentarlo, le devuelves a tus padres. Y no sólo a ellos; tendrás tiempo más que suficiente para amar y odiar a cualquiera que dejes escribir una página de tu vida. Creces y aprendes, aprendes a amarlos. Así nace una familia: uno para todos y todos para uno. Y si hay suerte cuando naces, rápidamente te das cuenta que tienes otra mano de la que agarrarte.


Mano rima con hermano. ¡Vaya! La familia al completo. Dos padres y dos hermanos es lo mejor para tener siempre a alguien de tu lado. En total: ocho manos unidas que ni la distancia ni el olvido romperán. Tú formas parte de ellos y ellos forman parte de tí. El mejor medio de comunicación entre todos: la sonrisa.


Sonrisa rima con prisa, esa prisa con la que tus padres dicen que creces pero, al mismo tiempo, te resta madurez necesaria para ir haciendo cosas de mayores. No tengas prisa por crecer, después tendrás días en los que añores volver a tu niñez.

Niñez rima con madurez, y aunque parezcan como agua y aceite, creo que sendas partes se llevan bastante bien. Para madurar tienes que ser niño. Tienes que dejarte querer y no parar de aprender. La niñez en la madurez existe, y por supuesto la madurez en la niñez también. Y en cierto modo es lo que te ayuda a seguir adelante, a seguir abriéndote camino.

Camino rima con amigo. Esto es algo en lo que hay que detenerse y meditar. Los amigos van cambiando a lo largo de la vida, pero al mismo tiempo todos seguiremos siendo los mismos. Si tienes suerte, cuando menos te lo esperas te encuentras con alguien que te va a acompañar el resto de tu vida dándote su apoyo y brindándote la gran mayoría de recuerdos que conservarás de mayor. Trata bien a los amigos e intenta contarlos únicamente con los dedos de una mano. Hay que reservar la otra mano y los pies para contar al resto de colegas.


Colegas rimas con melenas, y las melenas te las sueltas cuando, en tu opinión, crees que sabes todo lo que hay que saber en esta vida. Ya eres libre, piensas, pero qué equivocado estás. Y no te culpo por ello pues todos pasamos por ahí. Te sueltas el pelo, haces lo que te da la gana. Y, sin embargo, seguirás teniendo las mismas manos en las que agarrarte cuando la marea te arrastre. Cuando llegas a esta etapa te das cuenta que te has pasado toda tu vida haciendo ejercicios de calentamiento para la verdadera prueba: comenzar tu vida, comenzar a volar.


Volar rima con soñar, y soñar es el sitio más íntimo donde puedes hacer realidad tus deseos. Disfruta tus sueños, pues muchas veces serán el único ancla que te permita tener los pies en el suelo. Los sueños dicen mucho de tí. Escúchalos atentamente y no hagas tonterías.


Tonterías rima con alegrías. ¡Cuánta razón tiene esta pareja! Las alegrías vienen igual que las penas, y hay que saber tomarse ambas con mesura. No te detengas demasiado en ninguna de ellas, pues sus extremos me han dicho que son malos. Es decir, ni seas un payaso ni seas un tristón. Y mucho menos, ¡no seas un payaso triste! Eso la gente no le gusta, y lo que diga el resto de gente es muy importante. ¡Es broma! Intenta que los únicos comentarios importantes te afecten cuando provengan de tus amigos o de las manos que te criaron.


Criaron rima con sanaron, y sanar es algo que no vas a parar de hacer el resto de tus días, desde que naces hasta que mueres. Para sanar es imprescindible enfermar, ya sea física o emocionalmente. Y para ello volvemos a recurrir a los mismos personajes de esta historia; efectivamente, hablo de las mismas manos. Comenzarás por sanar tus estados más primarios como el hambre y la sed. Tendrás que sanar de cualquier cosa siempre que te implique sufrir por ello. Y, lo peor, sanar de tu primer amor, de tu segundo, y de tu infinito amor. Pero hay gente pesimiste que dice haber nacido para sufrir, y eso no es así. Sufrir y sanar es algo irremediable, y con ello nos haremos más fuertes.

Fuerte rima con suerte. ¿Creeis en la suerte? Yo sí, sin dudarlo. Por ejemplo, yo pienso que tuve mucha suerte al nacer donde nací. Lo que no existe es la búsqueda de la suerte, pues es imposible saber dónde la puedes encontrar. En eso consisten las reglas. Pero la suerte no corre siempre de tu lado y, en esas ocasiones, de nuevo se requiere sanar y volver a empezar.


Y empezar rima con avanzar: avanzar en tu vida, en tu crecimiento como persona, en tus relaciones con tus amigos, tu pareja, y tu familia. Tu vida se reducirá a eso; no lo dudes. Avanzarás sin darte cuenta por un camino pedregoso; pero unas buenas botas lo irán salvando. Y sin darte cuenta -supongo- llegaremos a los últimos peldaños.


Pero peldaños también rima con barrancos. Me refiero a esas fuerte caídas que te dejan huella y heridas, y que ocurren a lo largo de tu vida. Para superarlas de nuevo es necesario sanar, pero esta vez con cicatriz. La muerte de un ser querido, el peor fracaso de tus objetivos, problemas de la vida en general, amores y desamores. Sí señor, esas cosas dejan huella. Pero lo que más me entristece es la gente cobarde que no arriesga por tal de no pasar por tales tragos. Sólo se vive una vez, y hay que ser valientes. Lo que venga vendrá, y por cerrar los ojos no va a pasar la tormenta. Lo único que harás es perder tu juventud.


Juventud rima con senectud. Es el siguiente paso, los últimos escalones. Y para escribir de ello me considero poco sabio, con poco conocimiento. Estás cumpliendo con méritos los objetivos de tu vida: formar una familia y vivir dignamente. Si lo pensais, todos en nuestra vida aspiramos a eso como último y fiel objetivo a cumplir. Morir con la fortaleza necesaria para no echar por tierra todo lo que has conseguido a base de cuantiosos esfuerzos es lo mejor para despedirte de este mundo.


Mundo rima con mundo, con el otro mundo. ¿Qué habrá después? Cuando llegue el día lo sabremos. Ahora mismo, entre rimas, se me acaba de pasar una vida. Vivir rima con morir...Simplemente, rimas de una vida cualquiera.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya blog, se merece matrícula de honor como mínimo.
Me lo han comentado y no pude resistir a leerlo, no aguanteba a la tarde.
ME GUSTA, VAYA PSICÓLOGO, de lo que no hay.
Sigue asi!!!!!!!!!!!!

Gato en Caldera dijo...

Pues muchas gracias por tu comentario "Anónimo". Tus palabras me animan a seguir escribiendo sobre cualquier cosa...pero siempre con fundamento y con mucho fondo, eh?

Saludos!

EGO dijo...

Impresionado. Uno de los post que más me han gustado de los últimos tiempos. Y no imaginé hace un mes que vendría de tí.
Sigue así. Me encanta leerte.
Vivamos, aprendamos y avancemos entre manos y caminos sorteando barrancos y subiendo peldaños.
Un abrazo